
Al estudiar pedagogía en lenguaje uno corre dos riesgos de alto impacto si eres una persona medianamente “relacionada” con el mundo.
Uno de ellos es que sin importar él como y él por qué, Siempre (escucha bien) siempre vas a ser objeto de preguntas “weonas” y no solo eso; sino que en innumerables situaciones te veras confrontado a actuar de juez, mediador e incluso fuente argumentativa en temas de poco relevancia circunstancial, como por ejemplo “…y Ballier que deci’...weon significa o no amigo según la RAE”. Si no se ha de presentar de esa simpatica forma entonces te lo advierto será peor porque seguramente te veras envuelto en una serie de conceptos, personajes, libros, citas, teorías y pavadas que solo servirán para aumentar tu nivel de borrachera.
El segundo y el más terrible de todos es que hay ciertas personas que esperan de manara asquerosamente intrínseca no solo que sepas todo acerca de todo sino que desean famélicamente que seas un ser que se desplaza por la vida con un discursillo barato mas adornado que árbol de navidad, como si te tratases de un estudiante de Ignacio franzani.
Lo triste de eso no es lo que esperan, sino la intención que hay detrás de ello. Las personas que lo desean y pretenden. Digo esto porque honestamente me molesta, me descoloca y me humilla que se afanen en que sea uno de esos… uno de ellos. Porque finalmente el gusto por la retorica es algo apasionante, pero de ahí a que sea mi objetivo de vida… que me guste la poesía y que crea que “el adjetivo cuando no da vida mata” no ha de ser ejemplo vivo de un placer enfermizo por los eufemismos… ello me transformaría en esa clase de personas que confunde PUEBLO con “la gente”, con “las audiencias”; ellos que predican con los problemas de la “gente en situación de riesgo social” en vez de enfrentar los problemas de POBREZA que hay en este país y en el mundo. Esa misma gente es la que trata de “maricones” a los Homosexuales y que cuando se atreven a usar las palabras lo hacen con un paternalismo cínico no pedido que no hace más hacer crecer estirpes completas de “saco de pelotas”.
Lo único que quiero es que deje de haber miedo. Que las palabras se alcen para amar y bendecir como para denunciar. Que se acepte que el adjetivo no es maligno de per se, sino que la intención que lo empuña lo puede ser.
Las palabras elegantes no son sinceras y las palabras sinceras no son elegantes se comenta desde la china. Y desde aquí yo digo “go the hell if you want , pero se lo advertí.”


